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El tiempo no hace olvidar a los gaditanos la tragedia de la explosión

La alcaldesa ha presidido un acto junto al monolito en San Severiano.

El tiempo no ha logrado el olvido, a pesar de la letra del bolero. Y es que para mucho gaditanos, la noche del 18 de agosto de 1947 fue tan cruenta y dura, que aún siguen soñando con ella. El cielo, según cuenta, se volvió rojo, y tras este instante, el dolor. Miles de personas murieron en un segundo como consecuencia de la explosión de un polvorín de la Armada.  Allí se almacenaban almacenaban unas 1.600 cargas explosivas pertenecientes a la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial, compuesto por minas antisubmarinas, cabezas de torpedo y, en su mayoría, cargas de profundidad.  El ruido de la explosión fue oído hasta en la propia capital hispalense, e incluso hasta en Portugal, donde creyeron que se trataba de un temblor sísmico.

La onda expansiva arrasó el barrio de San Severiano, la Barriada España, los chalets de Bahía Blanca, la Casa Cuna, el campo de la Mirandilla, el sanatorio Madre de Dios, los cuarteles y los astilleros de Echevarrieta y Larrinaga, en los que se produjeron explosiones menores. 

Para hacer frente a la catástrofe, se envió desde la ciudad vecina de San Fernando un equipo de auxilio en el que figuraba un grupo del Tercio del Sur de Infantería de Marina.

Las fuerzas de la Armada, el Ejército, la Infantería de Marina y la Guardia Civil, fueron empleadas principalmente en tareas de recuperación de los cuerpos de los fallecidos, rescate y traslado de heridos a los puestos de socorro, desescombro de las ruinas en busca de víctimas, extinción de incendios y protección de las viviendas destruidas o abandonadas para evitar su saqueo.

Por entonces, la población de Cádiz ascendía a unos cien mil habitantes residentes en su mayoría en el casco antiguo de la localidad, separados del extrarradio, donde se originó la explosión, por las Puertas de Tierra que, afortunadamente pudo amortiguar el empuje de la onda, evitando así que los daños y las víctimas fueran mayores.