"Yo soy un ladrillo del Falla. Nunca pretendí ser el más importante. No me propuse ser la clave del arco del centro de la fachada principal. Sólo uno más. Posiblemente no sea el más visible. A mi alrededor ahi otros que se ven más que yo. Pero nunca me importó. Yo estaba en el Falla y eso era lo importante. Me bastó siempre con saber que yo formaba parte de algo grande. Que esto es un equipo, un sistema de fuerzas. Y que todos son necesarios. Tal vez si yo no estuviera ahí. otros ladrillos más visibles caerían, porque yo los sostengo en su posición. Así lo acepté desde el principio y estoy contento con ello. Mi posición me ha permitido durante muchos años estar al lado de los que cantan y al lado de los que escuchan. He vivido ovaciones y fracasos. Momentos para olvidar y para recordar. Y como soy un ladrillo, soy duro y lo he resistido de todo".
El Aula de Cultura del Carnaval de Cádiz, ha tenido la bonita iniciativa de plasmar en azulejos un conjunto de coplas inmortales de los carnavales de Cádiz. Las está colocando en fachadas de casa de la calle Virgen de la Palma, la arteria principal de la Viña.
Aparte de un merecido homenaje a sus creadores es una manera de ponerlas en valor para los que nos visitan. Cádiz tiene muchas cosas que destacar de su dilatada historia, pero si hay algo que tiene un gancho para los turistas es su lado lúdico. Si hemos celebrado el bicentenario y destacado su vertiente más culta, también podemos exhibir esta parte, folklórica pero también cultural.
Solo queda que ahora un grupo de gaditanos, que bien podrían ser ”los pimpis de cai”, organicen una ruta cada sábado o domingo por la mañana, y empezando por una punta y acabando por la otra, las interpreten para que el turista vea como cobran vida y como las sintieron los gaditanos. Así, admirando su valor, podrán entender por qué son dignas de estar perpetuadas para siempre en las paredes, además de en la memoria colectiva de los aficionados.
Aparte serviría para que unos cuantos gaditanos más se busquen la vida, para que sea otro motivo más de venir a la Viña cualquier fin de semana del año, y para que la hostelería no sea sólo cosa del verano.