• El hombre que susurraba a las caballas
      ¿Qué quién soy yo? Un suelto que anda loco por ahí que ve lo que escribe, que escucha lo que dice, que llora cuando ríe, que sigue y no lo consigue, que no espera y así no se desespera, que va de boca en boca y tira cuando no le toca. Yo soy el que susurra a las caballas. Y ellas, desde el Cádiz más profundo, me hablan.
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  • 16/01/2012 - 11:18

    Juan Luis, siempre detallista, siempre agradecido con sus amigos y especialmente atento (un día tendré que hablar de la gente especial, será  porque últimamente muchos me recuerdan que así soy yo) vino una noche de verano a casa para cenar. Como nunca viene de vacío –me encanta la gente que siendo invitada trae siempre un vino, un postre, un detallito, unas flores… cuestión de educación o es que soy muy especial, quién sabe- esa tarde tras unos besos y frente a una copa de vino me regaló un pequeño libro que releo siempre que puedo.

    En pocas palabrases una obra de Gemma Cernuda, con prólogo de Carmen Alborch, y es una cita que nadie debería perderse. Sí, es un libro de citas, concretamente de 366 citas de 366 mujeres que han visto el mundo a su manera sufriéndolo, incluso muriendo por sus ideas como esas tantas mujeres que formarán parte de la memoria colectiva por haber sido víctimas de la violencia de género en este país que sueña con ser parte del primer mundo. Tras este diciembre negro, tras este año, también de luto, llegará otro –si los mayas nos dejan- bajo sospecha de malos tratos.

    Les hago cómplices de algunas frases que a mí personalmente me impactaron. Va por ellas. Por las que no están y por las que viven con el miedo en el cuerpo día sí, día también.

     

    Por mucho que cante el gallo, la que pone los huevos es la gallina”, Margaret Thatcher, líder política británica nacida en 1925.

    “Da pues al mundo lo mejor que tengas, y lo mejor volverá a ti”, Madeline Bridges, poetisa estadounidense (1844-1920) Afirmaba que las personas somos lo que pensamos y decimos.

    “Fuisteis salvajes. No dejéis que ahora os domen”, Isadora Duncan, bailarina estadounidense (1878-1927) Bailando la Marcha fúnebre de Chopin tuvo la visión de la muerte de sus dos hijos, cosa que sucedió.

    “El primer día que te rías a gusto de ti mismo, te darás cuenta de que has crecido”, Ethel Barrymore, guionista (1879-1959) Un teatro de Nueva York lleva su nombre.

    “¡Arriésgate! Arriésgate en todo. No te preocupes más de las opiniones de los demás. Haz lo que para ti sea lo más difícil del mundo. Actúa por tu cuenta y enfréntate a la verdad”, Katherine Mansfield, escritora neozelandesa (1888-1923)  De pequeña, su padre le prohibió dedicarse profesionalmente a tocar el violonchelo.

    “Una mujer amada triunfa siempre”, Vicki Baum, novelista austríaca (1888-1960) Además de escribir, tocaba el arpa.

    “Ahora no quiero pensar en ello. No podría soportarlo. Mañana lo haré. Mañana será otro día”, Margaret Mitchell, escritora (1900-1949) Al día siguiente de publicarse Gone wiht the wind (Lo que el viento se llevó), el teléfono sonaba cada tres minutos, el timbre cada cinco, y llegaba un telegrama cada siete.

    “Sólo hay algo peor que llegar a casa después de un día de trabajo en el laboratorio y tener en el fregadero todos los platos por lavar: no ir al laboratorio”, Chien Shiung Wu, física china (1912-1997) Creó la primera escuela para chicas en China.

    “No toco la guitarra para que me aplaudan. Canto la diferencia que hay entre lo verdadero y lo falso. Si no, no canto”, Violeta Parra, cantante chilena (1917-1967) Tras escribir Gracias a la vida, se suicidó.

    “Si piensas perdonarme alguna vez, que sea pronto. La vida es corta”, Murasaki Shikibu, poetisa japonesa (974-1031) Se le atribuye la autoría de la primera novela de la historia: La historia de Genji.

    “Estoy aquí por casualidad”, Lal Ded, sabia india (1320-1389) Se casó a los doce años. Su suegra añadía piedras en su plato de arroz porque no la quería.

     

    Y así hasta 366 citas de un libro que ningún hombre debería perderse para, una vez leído, sentir vergüenza de ser hombre.

    Pero la frase que más me llegó, pues va a dedicada a mí, es esta:

     

    “Para Antonio. Nuestro lado femenino se demuestra aquí. Verano de 2004”.

    Juan Luis Gallardo, romano, gato y, en pocas palabras, amigo.